Camello Parlante
Presidente Pedro Pablo Kuczynski dirige a la Orquesta Filarmónica de Israel (Fotografía: Ministerio de Cultura)

Kuczynski, el director

Desde los primeros minutos de iniciado su mandato -y no exageramos- el presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski ha expresado abiertamente sus intenciones de querer formar una sociedad con una identidad nacional fortalecida, amante del arte y respetuosa de las diversas culturas que conforman nuestro país. El mismo 28 de julio, luego de la juramentación del gabinete ministerial, el Jefe de Estado cogió una flauta y tocó algunos compases de El Cóndor Pasa. Esta semana, sorprendió nuevamente -y por partida doble- apareciendo en el ensayo de la Orquesta Filarmónica de Israel con el maestro Zubin Mehta, así como en el concierto realizado por la noche por los 109 años de la Sociedad Filarmónica de Lima; en ambos dirigió el Himno Nacional. Pareciera que estamos ante una serie de gestos nunca antes vistos en un Presidente de la República. Al menos no vistos en el Perú moderno.

Durante décadas se ha pensado que el desarrollo del país solo está en las grandes cifras, en la actividad minera, en el sector energético, en la exportación de materias primas, etcétera. Durante décadas el Estado parece haber ignorado el gran aporte de la cultura para la sociedad con presupuestos bajísimos con los cuales se debe proteger el patrimonio, fomentar las industrias creativas estatales, mantener museos y bibliotecas, y más. Mucho de esto se ha concentrado solo en Lima dejando a un lado, lamentablemente, a nuestras regiones.

En 1982 la Declaración de México sobre las Políticas Culturales estableció un tema muy importante que durante años parece haber pasado desapercibido en el Perú: “La cultura procede de la comunidad entera y a ella debe regresar. No puede ser privilegio de élites ni en cuanto a su producción ni en cuanto a sus beneficios. La democracia cultural supone la más amplia participación del individuo y la sociedad en el proceso de creación de bienes culturales, en la toma de decisiones que conciernen a la vida cultural y en la difusión y disfrute de la misma”. En otras palabras, se debe trazar el camino para descentralizar la cultura y hacerla accesible a todos.

Que el Presidente Kuczynski haya visitado el Gran Teatro Nacional para celebrar el aniversario de una de las entidades culturales más emblemáticas del Perú como es la Sociedad Filarmónica de Lima no puede tomarse solo como un gesto más, sino como una muestra de su compromiso por la música, el arte, la cultura en general. Similares apoyos oficiales se veían en los primeros años de la República (en 1825, por ejemplo, se creó una sociedad filarmónica -no la actual- que fomentaba con soporte del Estado la música, el dibujo y la pintura) hasta algunas décadas después de terminada la Guerra del Pacífico y que fueron desapareciendo progresivamente.

Muchos interpretamos todo esto como un cambio verdadero en la mentalidad del Poder Ejecutivo, algo que ha sido reafirmado en la víspera por el Jefe de Gabinete Fernando Zavala y que, afortunadamente, parece también estar presente en el Congreso de la República con representantes como Francisco Petrozzi, Juan Sheput, entre otros. Ahora es momento de que todas estas intenciones se conviertan en leyes que permitan dinamizar el sector, que incrementen el presupuesto, que garanticen un próspero futuro para los próximos artistas y gestores. Queda en manos de nuestros políticos dar en la nota correcta, bajo la conducción de Kuczynski, el director.

Pablo Macalupú-Cumpén

Pablo Macalupú-Cumpén

Lima, 1990. Fundador de CamelloParlante.com | Periodista musical y de asuntos internacionales. Trabajo en TV Perú y colaboro con la revista Caretas. Escribo en Camello Parlante desde 2007. He realizado investigaciones sobre medios de comunicación y prensa cultural.

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