Un Mozart audaz

Boceto de Bastien und Bastienne (Fuente: Lima Opera Fest)

Boceto de Bastien und Bastienne (Fuente: Lima Opera Fest)

Tiempo estimado de lectura: 15′. Si deseas escuchar con música, al final encuentras nuestra versión recomendada de Così fan Tutte.

Por Pablo Macalupú-Cumpén (@PabbloMC)

Ser humano es ser complejo. Es una mezcla de sentimientos, pasiones, rencores, amor y odio. Mozart asimiló todo ello y lo retrató en sus personajes… desde adolescente. Aunque nunca hay sorpresa en esta última frase, ya que incluso quienes están totalmente ajenos a la música, reconocen al compositor austriaco como un genio absoluto.

Pero si hay que rendirle homenaje, es mejor hacerlo rescatando, en lo posible, toda la cantidad de ideas que reflejaba en sus obras. Tomar y reinterpretar. El universo mozartiano no puede ser reducido a lecturas fermentadas en el tiempo, porque él -y hay mucho registro de ello en sus cartas- disfrutaba que el público reaccione a su trabajo.

Quien ha optado por seguir el camino del análisis fresco y novedoso es el equipo de Lima Ópera Fest, liderado por el productor Felipe Aguirre y la directora musical Melina Vega. Lo harán con dos obras de las etapas inicial y madura del genio de Salzburgo, Bastien und Bastienne (Bastián y Bastiana) y Così fan Tutte. Ambas fueron creadas en contextos distintos, pero el hilo conductor parece ser el mismo: el amor y las inseguridades que de este se desprenden.

“Nosotros somos así, amamos y odiamos al mismo tiempo”, asegura Jean Pierre Gamarra, el director de escena peruano que tiene a su cargo Così fan Tutte. Esta es la tercera ópera mozartiana que realiza en Lima; en 2012 hizo Idomeneo y en 2015 estuvo a cargo de Las Bodas de Figaro. Dirigió una versión reducida de esta última en el Teatro Colón, en 2011. A eso se suman dos óperas infantiles en el Gran Teatro Nacional y el Teatro Británico, y una dramaturgia. No obstante, Mozart es su compositor favorito. “Él quería criticar a todos, su irreverencia podía molestar a tanta gente y se permitía hablar tan a la ligera de varias cosas nuevas. Por eso lo admiro. Me gustaría un día tener esa frescura”.

Gamarra nos contó en exclusiva sobre su trabajo en Così fan Tutte y los proyectos de las próximas ediciones del Lima Ópera Fest.

Jean Pierre Gamarra, director de escena de Così fan Tutte (Fotografía: José Pantoja)

Jean Pierre Gamarra, director de escena de Così fan Tutte (Fotografía: José Pantoja)


INFO: Bastián y Bastiana se presentará junto a Così fan Tutte en la misma función el 16 y 18 de noviembre en el Teatro Municipal de Lima. El reparto lo conforman la soprano italiana Anastasia Bartoli, el barítono peruano José Sacín, el tenor estadounidense Tim Augustin, la soprano Elizabeth Guerrero, el barítono Luis Asmat-Ramírez y la mezzosoprano Ericka Cussy Alcon. La dirección de orquesta estará a cargo del maestro Nicolás Ravelli. Hay entradas desde 10 soles con visibilidad restringida y desde 30 soles con buena visibilidad. Puedes comprarlas en Teleticket o ingresando aquí.


Così fan Tutte es una ópera que aborda un tema que, pese a los años, es actual, como sucede con La Traviata y otros tantos títulos. Pero además, ha generado diversas reacciones a lo largo de su historia. Wagner, por ejemplo, veía incoherencia en la música y la acción; mientras que el director de orquesta Semyon Bychkov nota cierto feminismo y, por el contrario, el crítico Arturo Reverter ha hablado de machismo. ¿Tú cómo entiendes esta ópera?

Me gusta lo de la incoherencia porque es de ahí que parte mi análisis. Primero, era recurrente hablar de este tipo de enredos. En Las Metamorfosis de Ovidio hay un capítulo que trata eso y que el mismo Salieri lo toma para una ópera. Mozart lo hace después. No sé hasta qué punto basándose en la versión de Salieri. No es igual, pero tiene una similitud. Quizá el tema de las mujeres le causaba mucha gracia o mucho interés.

Pero en esa época hablamos de códigos diferentes que no existían como hoy. El machismo era una cosa que existe como tal, no sé si en esa época lo entendían así. Probablemente era el modo de vivir, así que, de ese lado, no sé si la obra es machista. Respecto a si es feminista, creo que uno puede encontrar un punto de vista en el cual podría hablarse de un empoderamiento del género femenino. Hablar del poder femenino sobre el hombre sí era un tema recurrente desde la Antigua Grecia.

¿Y en qué sentido feminista en esta ópera?

En esta ópera no desde ese lado. Si lo toman bien, pueden sacar la conclusión de que la mujer tiene ese poder de mover masas en el sentido de qué tan importante es la mujer para el hombre como género, que es un libro casi cerrado que queremos descubrir y terminar de leer… Y que probablemente nunca lleguemos a entender. Desde ese lado, llegaría a decir, no que la obra es feminista, sino que resalta o habla de ese misterio que es la mujer. Pero no parte de ahí mi análisis.

Sí, en cambio, creo que hay ambigüedad, incoherencia, porque nosotros tenemos que reír durante dos horas y media, pero los personajes femeninos, las dos hermanas probablemente no tienen ningún momento que musicalmente dé a la comedia. Ninguno. Nosotros estamos obligados a reír.

Estas melodías trágicas que acompañan las escenas que deberían ser cómicas para mí son esa incoherencia que tiene la obra y me gustan, porque hoy en día el mundo es incoherente con lo que dice, con lo que quiere y después con lo que hace.

Hay un poco de sarcasmo también…

Definitivamente. Entonces, desde esta comicidad que suena trágica es que parte mi análisis en el sentido de que si Così fan tutte, inicialmente era una comedia, hoy no puede ser solo eso. Debe ser un drama casi social que en nuestro morbo nos dé risa.

Según el formato que han preparado para esta edición, Lima Ópera Fest juntará dos óperas. Por su duración, será una especie de maratón…

Sí, es como ir a ver Titanic (ríe). Pero yo creo que se pasará volando. Con un montaje actual, la gente va a entender todo. Bastián y Bastiana lo dirige Lorenzo Albani a quien conocí en Italia en un proyecto que hicimos en la Academia para la Ópera Italiana. Nos pidieron juntar dos obras y coincidimos en estas porque Bastián y Bastiana habla del amor infantil que se reencuentra gracias al apoyo del sabio del pueblo que, haciéndoles creer que es una magia, les ayuda a encontrar la solución en ellos mismos. Lo que hizo Albani es crear dos personajes de carne y hueso, que son dos adolescentes, casi niños, y cómo viven el amor. Y con qué sufrimiento viven lo que les pasa. Cuando vemos niños sufriendo por amor lo que nos causa es ternura, pero no entendemos que para ellos es igual de fuerte que en los adultos y quizá más.

No tienen control…

No hay un control y su emocionalidad ha llegado a un nivel que se sienten morir. Es bien interesante este concepto. Por mi lado tenía Così fan Tutte, con el cual quería hablar del mundo de hoy y cómo funciona. Es una autocrítica a nuestro día a día. A lo que vemos, así como vemos programas de chismes y nos reímos de lo que le pasa a una figura de reality y nos burlamos y la juzgamos e insultamos, y la gente tuitea cosas horribles de ella. Eso es lo que hace Alfonso en esta ópera y creo que en ese lugar me quiero poner. A ver cuánto la gente se ríe y cuánto la gente tiene la sensación de tener compasión por estos dos personajes (los protagonistas).

Para retomar el tema de esta larga velada. No creo que sea tan larga, pero sí intensa. Incluso el personaje de Colas y Don Alfonso será el mismo. Un titiritero que juega con los demás personajes. En Bastián y Bastiana de un modo más tierno y en Così fan Tutte es más perverso.

A ese personaje quería ir porque, de hecho, hay una especie de conexión entre Alfonso y Colas. Pero si en Così fan Tutte Alfonso no existiera, la ópera sería pura ilusión, todos en las nubes por el amor. Al inicio los protagonistas, Ferrando y Guglielmo, destacan la fidelidad de sus chicas, hasta que llega Alfonso y les dice “las cosas no son así”. No sé si es la parte cruel o quien les pone los pies en tierra…

Exactamente, es verdad. Analizando la obra, probablemente desde un inicio las hermanas tenían al novio equivocado. Este juego también les ayuda a encontrar el match porque después de hallarlo probablemente no puedan terminar con ellos. Yo no encuentro sosiego en estas cuatro personas. Pienso que entran en una desolación terrible porque han sido destruidos durante dos horas por la premisa filosófica de Alfonso. Él representa eso: las interrogantes y, así como la religión, nos crean dudas, conflictos, y nos pueden hacer tomar diversas direcciones. En este espectáculo ese personaje particularmente es alguien que está al límite de la perversidad, porque él es testigo y los ve sufrir.

Boceto de Cosi fan Tutte (Imagen: Lima Ópera Fest)

Boceto de Cosi fan Tutte (Imagen: Lima Ópera Fest)

Veía unas maquetas del escenario y noté que destacabas unas frases de Fiordiligi y Dorabella en un baño…

He buscado un espacio que me ayude a contar la historia, pero no desde un punto realista. No soy partidario de los cambios de época. No quería hacerlo en una casa de Nápoles en 1995, porque me parecía ridículo, simplemente, y caprichoso cuando no existe un concepto. La escenografía tiene que estar con la dramaturgia, con la dirección, con el concepto, con lo que se quiere decir y Lorenzo es bravísimo para este tipo de abstracciones. Lo que quiero en esta historia es que podamos entender el mundo de los hombres y de las mujeres. Un poco también pensando en los tiempos de hoy, en que los roles, como se entendían, están cambiando. El hombre a veces ya no trabaja y la mujer sí. Pensaba en las mujeres que dicen que quieren tener sus hijos y tienen que trabajar, y las pobres tienen que tener el hijo, trabajar, pero también cuidarlo. Son súper-mujeres.

Me pregunté “¿cuál es el único espacio físico en el que los géneros son impenetrables?” Y pensé “yo a mi novia la conozco toda, ella me conoce todo, pero nunca voy a entrar al baño con ella”, o sea en el de mi casa seguro que sí, pero los baños son espacios que representan la masculinidad y feminidad, y son impenetrables.

Cuando estaba en Milán hice un pequeño trabajo de campo. Lorenzo hacía los bocetos en su oficina y luego fuimos a la Universidad de Brera. Ahí tenemos una amiga que es escenógrafa y nos dijo que nos iba hacer entrar en los baños de mujeres. Le pedimos entrar en un baño con personalidad, de gente joven, artistas, personas con conflictos. Me quedé muy sorprendido de todo lo que encontré. Cuando conocí el mundo de las mujeres dije “no me lo imaginaba”. O sea uno piensa que entran juntas a orinar y que hablan de un baño al otro, pero no las cosas que estaban escritas ahí, la profundidad de las cosas que decían y por más que uno piensa que solo los hombres escriben en las paredes, pues no, también lo hacen las mujeres. Cada uno tiene una sensibilidad, tiene otro sentido.

Entonces es un lugar de desfogue… y no solo físico.

Exactamente. No solo físico. Por lo tanto, estos textos son aquellas cosas que la gente escribe en los baños. Obviamente, no es que Fiordiligi va a escribir lo del brunettino y el biondino, pero aparecerán en algunos momentos para ayudar a entender lo que quiero contar, lo que estoy haciendo. Es para hablar del mundo de los hombres y de las mujeres.

¿Por qué crees que el público a veces rechaza nuevas propuestas?

Creo que el público de la ópera es como el del fútbol. Hay una cosa que se llama fanatismo y eso es lo que destruye cualquier arte, cualquier género, cualquier deporte. El fútbol es maravilloso, une a las familias, une a los países, pero el vandalismo no. Y el vandalismo sucede por el fanatismo. No lo comparo a ese nivel, pero pienso que pasa en la ópera. Y yo que soy un amante de la ópera siempre tengo que equilibrar que no se aleje de lo que esencialmente significa. Es lo que pasa con la religión. Yo puedo creer en Dios pero otra cosa es ser fanático y, cuando alguien lo es, le parece mal todo lo que haces, le parece mal que no te persignes, que uses una palabra que no está en su formato, que tomes una copa de vino.

Creo que si una persona ve una publicidad de un festival de ópera y ve un Mozart en grafiti, pensar que es una ofensa al compositor es fanatismo porque él ya está muerto. Ofensa sería no hacer Mozart, hacerlo es un homenaje. No obstante, eso existe en todos los sectores, en todas las artes

Pero en cierta forma, hay un riesgo que corre el director y, claro, depende de cada uno. Pongamos, por ejemplo, el caso de la Tosca de Luc Bondy en el Met. Fue abucheada, no gustó. Años después están preparando algo tradicional con David McVicar para estrenar en Nochevieja…

La he visto en vivo en el Met. No me gustó. Para ellos, Tosca es un título que les vende y el Met tiene una crisis. Si abuchearon en el estreno es porque estaban ahí todas las tías pitucas de Manhattan que ponen plata y que para ellas la Tosca es la de Zeffirelli. Como se la cambiaron, fue un desastre. El Met tiene que tomar decisiones para sobrevivir. Entonces dicen “OK, hagamos otra Tosca porque nos va a dar plata”, aparte ese era el debut de Anna Netrebko como Tosca. Pero ahora que no está ella, gastaron un montón de plata e imagino que así traigas a la mejor soprano, incluso mejor que la Netrebko, lo que económicamente representaba, ya no es.

Entonces, ¿el público se equivoca? Porque al final el teatro depende de la audiencia…

Yo creo que finalmente hay que hacer lo que quiere el público.

Verdi lo hizo, ¿no? En cierta forma se adaptó al público

Es que es así. El público es el que manda.

Ahora en nuestro caso (Perú) es una crisis diferente. Hay una crisis de público. Si yo tengo gente que me llena una temporada, le voy a dar lo que el público quiere ver. Y si quiero contar nuevas cosas, voy a contarlas de la forma que el público entienda, pero también darles lo que ellos quieren porque pagan su entrada. El problema en Perú es que no hay público. Las últimas temporadas de ópera no han tenido público. Entonces yo decido, o no se hace más o veo el modo de formar un nuevo público. Por ahí parte el festival.

Y este año se ha presentado el Festival Granda, la temporada de Romanza, Lima Ópera Fest coincidirá en el mes con Fausto en el Gran Teatro Nacional, afortunadamente no en las fechas.

Claro, lo programamos así. Estábamos planeando esto hace un año. Fue trabajo en equipo.

Es un riesgo bastante grande…

Lo que yo quiero con Lima Ópera Fest es que se convierta en un interés. Que venga la gente de la ópera, que venga la gente de teatro y ame el montaje, aunque se queden dormidos en el segundo acto. Todos tienen que venir. Acá no podemos darnos el lujo de a qué persona escogemos. En los años 80 había público y hoy ya no está. Eso es una crisis y si no la vemos es porque no queremos verla. Algo tenemos que hacer, como una política cultural, porque no importan los esfuerzos que tengamos a nivel económico, con las entradas no se paga ni la cuarta parte. Hay que hacer algo para que el público se interese por el género, sino lo vamos a tener que dejar de hacer.

¿Qué ópera te gustaría abordar después de Così fan Tutte?

Mi ópera favorita es Don Giovanni. Me encantaría hacerla. De hecho, estoy preparando un proyecto para Lima Ópera Fest, el próximo año. Uno de los títulos mencionados es Don Giovanni, el otro Bohème.

Con Don Giovanni cerrarías el ciclo de las tres óperas de Mozart – Da Ponte.

Me encantaría, porque soy un fanático de Da Ponte, he hecho un estudio profundo de su vida y de sus obras, amando algunas y otras no tanto, pero es parte del artista, hay cosas que te gustan y otras no. También me gusta Rossini. He descubierto una teatralidad que no conocía, estos últimos dos años he estudiado mucha ópera seria de Rossini.

En mi opinión, algunas de sus óperas serias son mejores que las cómicas.

Mejores. Sí. Creo que he desarrollado un espíritu rossiniano. Y Rossini es mucho más complicado porque las voces tienen que ser muy específicas. Si yo tuviera que decidir ahora, haría Rossini. Ese sería mi sueño.

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