Quien lleva la batuta

Benoit Fromanger y la Bucharest Symphony Orchestra (Fotografía: BSO)

Benoit Fromanger y la Bucharest Symphony Orchestra (Fotografía: BSO)


Entre el 9 y 10 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Escucha nuestro disco recomendado al final, para acompañar tu lectura. A continuación, conocerás por qué un hecho tan importante fue clave en el protagonista de este artículo.


Por Pablo Macalupú-Cumpén (@PabbloMC)*

Alemania, Navidad de 1989. El joven flautista Benoît Fromanger integraba la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera. Ese elenco, complementado por artistas de prestigiosas agrupaciones de Europa y Estados Unidos, tenía la épica tarea de celebrar en el Schauspielhaus la caída del Muro de Berlín, un hito para el mundo contemporáneo. El programa era más que significativo, la Sinfonía Nº 9, de Beethoven, cuyo final tiene el popular canto de felicidad y libertad escrito por Schiller. El director fue Leonard Bernstein.

Esa experiencia quedó marcada en la memoria del maestro Fromanger. “Fue increíble. Compartir, hacer música con uno de los mejores directores del planeta. La gente estaba tan emocionada que aplaudió varios minutos antes de que tocáramos una nota”, recuerda el francés a través del teléfono. De hecho, la ocasión era tan importante que Bernstein se tomó la licencia de reemplazar en el último movimiento la palabra “Freude” (alegría) por “Freiheit” (libertad). La hazaña se transmitió por televisión en veinte países.

Como músico, Fromanger trabajó con Bernstein antes y después de aquel concierto. Además, lo hizo con ídolos como Carlos Kleiber, Carlo Maria Giulini, Daniel Barenboim, Zubin Mehta y Lorin Maazel. Cada uno influyó en su forma de interpretar la música.

“Quedé muy impresionado con Bernstein, era un ser humano y músico fantástico. Creo que mi manera de dirigir se ha inspirado en una mezcla entre la técnica de Maazel y el trabajo de Bernstein”, detalla.

Un concierto de la Orquesta Sinfónica de Bucarest dedicado a Beethoven (Fuente: OSB)

Al inicio de su carrera, el parisino no tenía planeado pararse en el podio. De hecho, como solista de flauta, obtuvo varios premios y reconocimientos de la crítica especializada. Fue su gran amigo Valéry Gergiev, el famosísimo maestro ruso y director general del Teatro Mariinski, quien lo impulsó a vivir esta aventura. Él y el pedagogo alemán Rolf Reuter le enseñaron todos los secretos de la batuta.

Estar al frente de una orquesta “es más complicado (que tocar la flauta), por supuesto. Pero es interesante y no solo por la música, sino también por la psicología de las personas, debemos saber estar al mando, ser diplomáticos, psicólogos, eso es lo atractivo”. Fromanger además considera que es importante “entender lo que querían decir los compositores, su mentalidad. A veces es difícil y cada día puedes lograr algo diferente; es necesario ser abierto e investigar, no encasillarse en algo. La clave está en ser espontáneo y receptivo”, explica con la paciencia del maestro.

Ahora con varios años de trayectoria como director, Benoît Fromanger regresará al Perú para un concierto con la Orquesta Sinfónica de Bucarest el 11 de noviembre en el Gran Teatro Nacional. Será el broche de oro que cierre el Ciclo Extraordinario de la Sociedad Filarmónica de Lima. El programa estará compuesto por arias y duetos de Verdi, Puccini, Donizetti y Bellini cantadas por los polacos Tadeusz Szlenkier (tenor) y Joanna Woś. (soprano). Las escenas quedarán enmarcadas en brillantes obras sinfónicas de Enescu, Verdi y Tchaikovsky.


*Artículo publicado originalmente en la Edición 2512 de la Revista Caretas, el 2 de noviembre de 2017.

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