Camello Parlante

Bernstein en Perú, entre la política y la música

En medio de la siempre inestable actividad musical que ha tenido Lima durante todo el siglo XX, no se puede negar que hubo varios eventos que dejaron huella. Veamos, por ejemplo, la visita del compositor ruso Igor Stravinsky en agosto de 1960 quien, batuta en mano, dirigió Oda y la suite de El pájaro de fuego junto a la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú.

Antes de ese, otros conciertos que entusiasmaron a la capital en su momento fueron los que ofreció la Orquesta Filarmónica de Nueva York dirigida por Leonard Bernstein los días 12 y 13 de mayo de 1958. Hay una interesante historia al respecto.

Quince años antes, el director Bruno Walter –discípulo y gran difusor de la obra de Gustav Mahler- había enfermado, por lo que Bernstein, a sus 25 años, tuvo que reemplazarlo en un concierto vespertino el 14 de noviembre de 1943 a las 3 de la tarde en Carnegie Hall de Nueva York. El director titular de la Filarmónica Artur Rodzinski dijo que el entonces asistente era un “talento prodigioso” y que debía “tener más oportunidades en el futuro”. El público fue muy entusiasta y esa función fue la oportunidad de su vida para el joven, ya que fue transmitida en directo a todo el territorio continental de los Estados Unidos. El resto de la historia es conocida.

Anuncio del debut de Leonard Bernstein como reemplazo de Bruno Walter con la Orquesta Filarmónica de Nueva York en 1944 (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives)
Anuncio del debut de Leonard Bernstein como reemplazo de Bruno Walter con la Orquesta Filarmónica de Nueva York en 1943 (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives)

Para 1958, Bernstein ya era un nombre conocido tanto en la dirección como en la composición musical. Pero más allá de sus populares West Side Story (musical de 1957) y Candide (opereta de 1956), el maestro había escrito obras muy interesantes como la Sinfonía Nº 1 “Jeremiah” (1942) para orquesta y mezzosoprano, basada en textos del Libro de las Lamentaciones de la biblia hebrea –inspirado en la tradición de sus raíces judías-, o la segunda “The Age of Anxiety” (1949) para orquesta y piano. Años después estrenaría Kaddish (1961), su tercera y última sinfonía, una intensa y expresiva obra para soprano, coro mixto, coro de niños y orquesta cuyo tema central es el cuestionamiento a la fe. Poco a poco, Bernstein iba poniendo las piezas para la construcción de su propia leyenda.

¿Y si no hubiese sido un director de orquesta tan importante, estaríamos hablando ahora solo del Bernstein-compositor con el mismo entusiasmo? Indudablemente.

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En 1958, el republicano Dwight D. Eisenhower gobernaba los Estados Unidos, mientras que, en Perú, Manuel Prado Ugarteche ocupaba la presidencia del país por segunda vez. En su primera administración, en plena Segunda Guerra Mundial, la nefasta política exterior del Perú de entonces, dirigida por  el canciller Alfredo Solf y Muro, rechazaba el ingreso de judíos. En 1944, se negó al ingreso de doscientos niños judíos de entre cuatro y diez años de edad. En la población también se generó una campaña xenófoba contra los inmigrantes japoneses.

Propaganda de Unión Revolucionaria, partido fascista fundado por Luis Miguel Sánchez Cerro, contra los inmigrantes japoneses (Foto: Historia Global Online)
Propaganda de Unión Revolucionaria, partido fascista fundado por Luis Miguel Sánchez Cerro, contra los inmigrantes japoneses (Foto: Historia Global Online)

Es importante tener en cuenta estos comportamientos hostiles al extranjero y antisemitas de las autoridades de entonces, ya que sorprende ver, años después, a Prado rendirse ante el talento de Bernstein, quien nunca hizo a un lado a su herencia judía.

En ese mismo mayo de 1958, el entonces vicepresidente de los Estados Unidos Richard Nixon llegó a Lima como parte de una gira por ocho países sudamericanos. En la capital peruana sufrió un incidente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en su hotel por parte de un grupo “antiimperialista”.

Protesta contra Richard Nixon en Lima (Foto: Revista Life)
Protesta contra Richard Nixon en Lima (Foto: Revista Life)

En un reportaje, la desaparecida revista Life relata cómo los enardecidos estudiantes lanzaron  piedras, escupieron e insultaron a Nixon y a sus agentes de seguridad. El vicepresidente les respondió llamándolos “cobardes”. La mesa redonda programada se canceló, pero salió victorioso, políticamente, de ese altercado. Un ataque de mayor magnitud sufrió el 13 de mayo en Caracas, mismo día del último concierto de Bernstein y la Filarmónica de Nueva York en Lima. Ambos personajes, vicepresidente y director, se vieron las caras en Quito, días antes.

Nixon furioso en San Marcos (Foto: Revista Life)
Nixon furioso en San Marcos (Foto: Revista Life)

Y es que en plena Guerra Fría, y a pocos meses de la Revolución Cubana, Estados Unidos buscaba mantener de su lado a América del Sur. Tanto por el lado político, con la gira de Nixon; y también con un intercambio cultural importante, como veremos a continuación.

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La visita de Leonard Bernstein junto con la Orquesta Filarmónica de Nueva York fue para realizar los mencionados conciertos el 12 y 13 de mayo en el Teatro Municipal de Lima. Estas presentaciones fueron parte de una gira de 36 conciertos que inició el 29 de abril de 1958 en Panamá y terminó el 11 de junio de 1958 en Brasil. En cada país, excepto Panamá, la orquesta tuvo de dos presentaciones a más, llegando a cinco en diversas ciudades de Argentina.

Asombrosamente, las presentaciones eran a diario, solo con descanso entre los días de traslado a cada país. En esta gira no solo estuvo presente Leonard Bernstein sino también Dimitri Mitropoulos, entonces titular del conjunto.

Actividades culturales programadas por Estados Unidos en Perú, en 1958 (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives)
Actividades culturales programadas por Estados Unidos en Perú, en 1958 (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives)

De acuerdo con el programa de mano, la presentación de la Filarmónica de Nueva York fue parte de una serie de actividades para “reafirmar la tradición de amistad entre el Perú y los Estados unidos”. Saludo al Perú fue el título de este conjunto de eventos culturales que, además, incluía la presentación del Ballet de San Francisco, la Orquesta de Jazz de Woody Herman, el teatro universitario de la Catholic University of America, de Washington, una transmisión radial de La Périchole (La Perricholi) desde la Metropolitan Opera House de Nueva York (es probable que se hayan referido a la función grabada el 19 de enero de 1957 o una versión en audio del telecast registrado el 26 de enero de 1958) y el financiamiento de una gira de un cuarteto de cuerdas de miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional por Piura, Chiclayo, Trujillo, Tacna, Arequipa, Puno y Cusco.

Al término de la gira, el presidente Eisenhower envió una carta, el 8 de julio de 1958, en la que agradecía a la orquesta y a los directores por el éxito en cada una de las presentaciones. El republicano también escribió:

“By sharing with our neighbors to the south the skills of one of the great orchestras of our country, we have drawn closer to the ideal of mutual understanding and friendship which is our goal”.

“Al compartir con nuestros vecinos del sur las habilidades de una de las mayores orquestas de nuestro país, nos hemos acercado al ideal de mutuo entendimiento y amistad, el cual es nuestro objetivo”.

Carta de agradecimiento del presidente Dwight Eisenhower a la Filarmónica de Nueva York (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives)
Carta de agradecimiento del presidente Dwight Eisenhower a la Filarmónica de Nueva York (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives)

Notamos, entonces, que esta no era una gira de poca importancia ni para la orquesta neoyorquina, ni para la audiencia regional, ni mucho menos para los gobiernos de los países en cuestión. Bernstein fue un duro crítico del gobierno estadounidense y no dejó de expresar su opinión pese a ser un importante embajador cultural para este país, debido a su talento y carisma.

Según detalla Jonathan Rosenberg en su artículo “To reach… into the hearts and minds of our friends”: The United States’ symphonic tours and the Cold War, Bernstein dijo a su llegada a Nueva York, tras la gira latinoamericana, que mientras la política exterior de Washington hacia América era inadecuada –recuerde lo que pasó con Nixon- la música no tenía esas limitaciones.

Director Leonard Bernstein y el presidente peruano Manuel Prado Ugarteche se saludan en un Palco del Teatro Municipal de Lima (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives).
Director Leonard Bernstein y el presidente peruano Manuel Prado Ugarteche se saludan en un Palco del Teatro Municipal de Lima (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives).

En cierta medida, en América Latina también se utilizaron estos conciertos con fines políticos ajenos a la relación con Washington. Interesante es, pues, ver cómo en el programa de mano que se entregó en la función de Panamá se dedica el concierto al presidente Ernesto de la Guardia y a la primera dama Mercedes Galindo; mientras que el programa de mano de los conciertos en Paraguay, el 17 y 18 de mayo, tenía en la primera página un breve mensaje del dictador Alfredo Stroessner sobre “la preocupación” de su gobierno por la educación y “el acrecentamiento del nivel cultural y artístico” de su país, mientras que en la última página se imprimió un mensaje de la municipalidad de Asunción diciendo prácticamente lo mismo y elogiando a la administración Stroessner como “la gloria de América y bendición perenne de la nación paraguaya”.

Artísticamente, este tour fue una suerte de transición de Bernstein al máximo cargo de la Filarmónica de Nueva York, que asumiría en septiembre de ese mismo año. Dimitri Mitropoulos se despedía de la dirección titular de la orquesta tras poco más de dos décadas al mando y daba paso a Bernstein, de 39 años de edad, quien se quedó en el cargo hasta 1969. Desde ese año hasta cinco días antes de su muerte, en 1990, fue director laureado de la mencionada agrupación.

De acuerdo con los documentos de la producción, la cotización de la orquesta fue de US$ 6000 en 1958 por los dos conciertos, es decir, algo más de US$ 52 000 actuales. Según el contrato, este monto sirvió para la “amortización de los pasajes aéreos del personal de la orquesta y a los gastos de mantenimiento del personal durante su estadía en Lima”. También se habló de las condiciones del Hotel Savoy, en el que se alojó todo el equipo, desde los 106 músicos, el director, hasta los asistentes de gira, en total 125 personas.

La publicidad incluyó 300 carteles colocados en diversos puntos de la ciudad desde el 11 de abril hasta los días de concierto.

Leonard Bernstein dirigiendo a la Orquesta Filarmónica de Nueva York el 12 de mayo de 1958 en el Teatro Municipal de Lima (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives).
Leonard Bernstein dirigiendo a la Orquesta Filarmónica de Nueva York el 12 de mayo de 1958 en el Teatro Municipal de Lima (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives).

La Orquesta venía con John Corigliano Sr., padre del compositor John Corigliano Jr., como concertino. La función del lunes 12 a las 7 de la noche inició con los himnos nacionales de Perú y Estados Unidos. A continuación, los músicos tocaron la Sinfonía nº104 en re mayor, de Joseph Haydn; luego, el Concierto en sol mayor para piano y orquesta, de Maurice Ravel con Bernstein como solista. A continuación se interpretó la Tercera Sinfonía de Aaron Copland y como encore la Sinfonía India de Chávez.

En el segundo concierto, Bernstein dirigió la Obertura del Festival Académico de Brahms; la Sinfonía Nº6 del compositor estadounidense William Schuman y, finalmente, la Sinfonía Nº4 de Tchaikovsky. El encore fue La Valse, de Ravel.

Para la prensa, el concierto fue un éxito, no solo en Lima, sino también en Caracas, ciudades en las que Nixon pasó los peores momentos de su carrera política, antes de verse obligado a renunciar a la Casa Blanca en 1974.

Leonard Bernstein y su esposa Felicia escuchando música en Perú, 1958 (Foto: Library of Congress, Music Division).
Leonard Bernstein y su esposa Felicia escuchando música en Perú, 1958
(Foto: Library of Congress, Music Division).
Bernstein con un grupo de jóvenes y niños en el Centro de Lima (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives).
Bernstein con un grupo de jóvenes y niños en el Centro de Lima (Foto: New York Philharmonic / Leon Levy Digital Archives).
Pablo Macalupú-Cumpén

Pablo Macalupú-Cumpén

Lima, 1990. Fundador de CamelloParlante.com | Periodista musical y de asuntos internacionales. Trabajo en TV Perú y colaboro con la revista Caretas. Escribo en Camello Parlante desde 2007. He realizado investigaciones sobre medios de comunicación y prensa cultural.

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