Camello Parlante
Alejandra Urrutia, directora de orquesta (Fotografía: Nacho Severin)

Alejandra Urrutia: “Los artistas somos esenciales en los países”

Por Pablo Macalupú-Cumpén (@pabstermeister) 

“Cuando los proyectos son más grandes que uno, van a resultar”, afirma la directora de orquesta Alejandra Urrutia. La artista chilena está convencida de que la música debe ser compartida con la sociedad para fomentar su integración. A veces, hay que trabajar con cero presupuesto, pero no perder la motivación porque siempre aparecerán personas que se contagian del entusiasmo de uno mismo y de su equipo, y se suman al cambio y a la acción. 

Ese es el impulso y ejemplo que transmite Urrutia, titular de la Orquesta de Cámara del Teatro Municipal de Santiago, con dos proyectos alternativos e independientes: el Gran Concierto por la Hermandad, que se realiza desde 2019, y el Festival Internacional de Música Portillo que continúa hasta este 24 de enero. En ese camino, se han encontrado con aliados importantes como el American String Quartet, destacados músicos latinoamericanos, el director de orquesta Kent Nagano, la Fundación Mahler de Viena, a través de su presidenta Marina Mahler, y la Sociedad Mahler de México.

La maestra Alejandra Urrutia se tomó unos minutos para conversar con nosotros sobre el Festival Portillo, el Gran Concierto por la Hermandad, su trabajo en el Municipal de Santiago y, por supuesto, el rol de la mujer en la música clásica.

Pablo Macalupú-Cumpén (PMC): Maestra Urrutia, el Festival Portillo nace como una iniciativa para integrar a los jóvenes artistas de América Latina, pero además de la especialización musical, buscan formarlos también en liderazgo y otros aspectos. ¿Qué la motivó a crear un festival de esta naturaleza? 

Alejandra Urrutia (AU): Para mí, el festival es uno de los proyectos más lindos que tengo en mi vida. Yo tengo formación como violinista, entonces, siempre soñé con tener un espacio para que los jóvenes se pudieran concentrar en la música las 24 horas a lo largo del festival. Es como una especie de retiro musical. Esta idea nace desde mis tiempos en que trabajaba como directora de orquestas juveniles acá en Chile. 

La idea principal, en términos musicales, es que los jóvenes se concentren en el repertorio de música de cámara. Cuartetos de cuerdas y quintetos de vientos. Los jóvenes pueden postular ya sea como agrupaciones conformadas o individualmente y luego los grupos se conforman aquí. 

Le quise llamar festival internacional porque siento que es tremendamente esencial para la formación de un músico y de un ser humano tener la oportunidad de compartir con otras personas que vengan de backgrounds distintos. Es impresionante cómo aprendes de otros. Ya desde una conversación se va agrandando tu mundo. Entonces, eso es lo que hacemos con Portillo. Creamos una instancia, trabajamos con profesores e invitados tremendos. Creamos un ecosistema musical donde todos aprendemos juntos. 

PMC: Y me parece que es primera vez que el Festival Portillo queda abierto al público en general, a través de su edición online, ¿cierto?

AU: Estamos usando esta instancia online para agrandar el mundo y traerlo hacia nosotros. Durante el 2020 tuve conversaciones con mis compañeros de la Universidad de Michigan, donde me formé como violinista, volví a conectarme con ellos. Los invité a ser parte del festival de manera virtual, entonces, ellos también ofrecen un aporte de su tiempo, de su talento y de su experiencia con master classes para los jóvenes. 

PMC: ¿Y aún mantiene contacto con los exalumnos del Festival?

AU: Sí, por supuesto. Muchos pueden repetir (la experiencia), también. Todo el tiempo estamos pendientes de ellos. Hay muchos con los cuales yo trabajo durante el año, los chilenos mayoritariamente, pero también la idea es que crezca la familia Portillo. Eso les digo a ellos. En nuestra primera reunión informativa les comenté que lo que pasa aquí es muy especial, porque luego muchos se relacionarán profesionalmente. Este mundo es tan pequeño. Y cuando recuerden que estuvieron en Portillo se les va a suavizar el corazón. Eso pasa.

PMC: Aparte de este proyecto de especialización, usted lidera otro, llamémosle, más abierto a todas las personas que sientan la necesidad de aproximarse a la música: el Gran Concierto por la Hermandad.  Me quedé sorprendido, al ver la retransmisión de la Segunda Sinfonía de Mahler, por la cantidad de personas que convocaron como espectadores presencialmente. Además, este concierto se ofreció en el contexto del estallido social que vivió Chile entre finales de 2019 e inicios del 2020.

Alejandra Urrutia: Esta fue una idea que nació en abril o mayo del 2018. Cuando hacía un viaje al sur de Chile con mi sobrina, hacia Concepción, mi ciudad natal, nos detuvimos para tomar algo. En el puesto de diarios vi un titular en el que se hacía referencia a la migración, pero como si fuese algo negativo. Me tocó el alma tan fuertemente que sentí el impulso de hacer un concierto. Le di muchas vueltas a la idea. Entonces, se me ocurrió hacer la Sinfonía N.º 9 de Beethoven con el mensaje potente que tiene esta obra. Pero además, hacer un coro ciudadano. Todo aquel que quería cantar venía. Eso es lo especial del proyecto.

Es maravilloso lo que ha ocurrido. Todos los días, como una niña pequeña con un juguete nuevo, revisaba la lista de inscritos. Tuvimos 350 candidatos para el coro y seleccionamos alrededor de 200 personas. Entonces, todos estaban reunidos por este mensaje. El primer año hicimos la Novena, el segundo año hicimos la Segunda Sinfonía de Mahler. 

Ocurrió durante el estallido social en nuestro país, algo que jamás imaginé que iba a pasar por nuestra idiosincracia. Jamás pensé que diríamos: esto es suficiente. Nosotros habíamos elegido esta obra antes del estallido social, sin embargo, tenía todo que ver con lo que pasaba en nuestro país. Con este deseo de entender y de aceptar que lo que sea que estemos viviendo en nuestra vida, tiene que ser así. Por más que uno lo cuestione, hay una razón por la que pasan las cosas. De alguna manera, ese es el mensaje de la obra, ¿no? Luego, viene la resurrección en una nueva vida de aceptación y de entendimiento.

Fue fantástico tener 5000 personas en la Estación Mapocho. La energía que se entrega y se recibe es impresionante.

PMC: Además, el público fue muy espontáneo, algo que en cierta medida es, llamémoslo, refrescante en un ámbito musical clásico en el que predominan los rituales. ¿Qué le comentaron los asistentes al concierto?

Alejandra Urrutia: Una de las primeras personas que vino a saludarme fue un crítico de música chileno. Me dio la mano y me miró con ojos conmovidos y me dijo: “¿quién está detrás de todo esto?” Y yo le dije: “¡¿cómo que quién está detrás de todo esto?!”. Eso es lo que ha sorprendido de alguna manera. No hay ninguna institución detrás. Somos mujeres con mucho coraje, pero con una visión muy clara de lo que queremos en el mundo y lo que queremos en nuestras vidas. Entonces, el Gran Concierto por la Hermandad es un ejemplo de cómo nosotras vivimos nuestras vidas. Es tan simple como eso. 

Por supuesto, requiere de mucho trabajo en equipo, pero es increíble cómo todo fluye para que el concierto se haga realidad. Tenemos cero presupuesto para esto. Pero preguntábamos, quién podía ayudarnos con las redes,  quién podía apoyarnos en sonido. Así, todo se empieza a dar. Esto me hace pensar que cuando los proyectos son más grandes que uno, van a resultar. Uno no puede tener dudas. Siento que estos dos proyectos son esenciales en este momento que estamos viviendo, donde los valores se han perdido. Nuestros valores como seres humanos han sido transgredidos. Nuestras creencias se están derrumbando. 

PMC: Chile cuenta con una Ley de Donaciones Culturales, pero usted me comenta que han trabajado con cero presupuesto. A nivel general, ¿cuál es el compromiso que deberían tener los gobiernos con la cultura?

Alejandra Urrutia: Como dices, en Chile tenemos esta ley de donaciones culturales que es un tema tributario que la empresa recibe de vuelta un 50 % de lo que ellos dan. Aquí funciona eso con fondos concursables. Nosotros hemos postulado tres años al fondo concursable para el Festival Portillo, pero no lo hemos ganado. Es lamentable que eso ocurra y claro, yo siento que los gobiernos tienen que hacerse responsables de lo que le pasa a un país culturalmente y a sus artistas. 

Ahora, también quiero separar la cultura del arte. Están tremendamente unidos, pero hay una separación. En este tiempo, los artistas por sobre todo hemos estado desafiados con toda la situación que estamos viviendo. Los gobiernos tienen que hacerse cargo. Los artistas somos esenciales para los países. Somos creadores de arte. Somos seres humanos altamente creativos. Nuestras sociedades no se dan cuenta de eso, de lo importante que es la creatividad, no solo en el plano artístico, sino en cada área. Nos encasillan en un sistema que debe funcionar de cierta manera y con cero creatividad y, si no encajas ahí, lo siento. 

Nuestros dos proyectos salen del sistema porque tocábamos puertas y siempre era no, no, no, no. Nosotros dijimos “hagámoslo, igual, la energía se moverá para que algo surja”, ¿no? 

El Festival Portillo tiene donaciones de privados. Está el Hotel Portillo que hace una donación tremenda, también está la fundación Ibáñez Atkinson que hacen aportes tremendos a las artes acá en Chile y luego tenemos donantes, amigos, privados, que creen en nuestro trabajo y en el festival. Queremos que se conozca no solo en Chile sino en todo el mundo. Creemos que lo que hacemos es esencial, es importante.

PMC: ¿Cómo ha sobrellevado la pandemia con la Orquesta de Cámara del Teatro Municipal de Santiago, de la cual es titular?

Alejandra Urrutia: Desde marzo que hemos parado. Todas las actividades fueron de manera virtual desde abril en adelante. Me he juntado individualmente con los músicos por 15 minutos para conversar, hablar del repertorio que teníamos en mente durante la temporada. Además, teníamos reuniones todas las semanas para analizar esta situación, conceptos musicales que yo considero esenciales para la orquesta. En diciembre, logramos ensayar un par de veces, tuvimos un ensayo hasta por dos horas, terminamos y nos dijeron que Santiago de nuevo volvía a la fase dos y no nos podíamos juntar más. Lo grabamos. Y al final, eso fue todo lo que hicimos presencialmente en 2020.

PMC: ¿Qué lecciones le ha dejado la pandemia a usted como artista?

Alejandra Urrutia: He querido ver todo esto que vivimos como un aprendizaje. Hay algo que no estamos haciendo bien y debemos cambiar. Ha sido un tiempo muy reflexivo para observar mi vida. Para observar las cosas que amo hacer. Lo que me gustaría hacer. He practicado más al piano, he sacado el violín nuevamente, he estudiado de manera distinta. Siempre explorando otras formas. Por supuesto, se extraña a tener a los músicos, a todos, al frente, pero no hay que desesperarse. Debemos tomarlo con madurez. 

PMC: A lo largo de la historia hemos visto a muchas grandes mujeres involucradas en la música que, injustamente, han sido invisibilizadas. ¿Es complicado ser mujer en el mundo de la dirección de orquesta? 

Alejandra Urrutia: Yo siento que en este año, especialmente, hemos avanzado mucho, a pasos agigantados. Si piensas en lo que ocurrió con el primer concurso para directoras mujeres La Maestra, de Paris, ¡es algo que no se había hecho! Pero voy a tomar una palabra que mencionaste, que es la visibilidad. Como probablemente ocurre en muchos ámbitos y en muchas situaciones de nuestras vidas, hay un dicho que donde tú pones la energía algo crece. Eso ocurrió con la visibilidad de las mujeres en estos tiempos. Siento que los medios de comunicación, nosotras como músicas le hemos puesto más energía a las mujeres. Esto está ocurriendo y esto hace que tengamos más visibilidad. 

Cuando estuve en el simposio de directoras de orquesta es impresionante la cantidad de directoras que hay. Se creó un espacio para reunirnos. Siempre estuvimos, pero no lo sabíamos. Siento que eso está ocurriendo. Esto es tremendamente importante para nosotras. El paradigma está cambiando.

Directora de orquesta Alejandra Urrutia (Fotografía: Nacho Severin)
Directora de orquesta Alejandra Urrutia (Fotografía: Nacho Severin)
Pablo Macalupú-Cumpén

Pablo Macalupú-Cumpén

Lima, 1990. Fundador de CamelloParlante.com | Periodista musical. He trabajado en TV Perú y colaborado con medios como la revista Caretas y Radio Filarmonía, e instituciones como la Sociedad Filarmónica de Lima, Festival Granda y Asociación Romanza. Escribo en Camello Parlante desde 2007. Hago una maestría en musicología en la Pontificia Universidad Católica del Perú. He realizado investigaciones sobre medios de comunicación y prensa cultural. Recientemente, publiqué un artículo académico sobre Ópera en Lima en Antec, revista de investigación musical de la Universidad Nacional de Música del Perú.

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